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 Cuarta Parte Alimentar la Fe de la Iglesia

 

La manera de vivir es alimentarnos. Sin el alimento nos morimos, no podemos mantener la vida.  Y para mantener la vida espiritual, la manera como la alimentamos para mantenernos en la santidad y en la gracia, o para pedirla, es precisamente la Oración.

 

Oración Personal. Jesús es el modelo de oración personal, constantemente se apartaba solo a orar. Antes de tomar decisiones importantes se acercaba a orar a solas con su Padre.

Oración Comunitaria O Eclesial. Donde 2 o más estén reunidos en mi nombre ahí estaré yo.

EL PADRENUESTRO

«Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre;  venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo.  Nuestro pan cotidiano dánosle hoy;  y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores;  y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal.  «Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;  pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas. Mt 6, 9-14


 

 

AVE MARIA

Lc 1, 26- 38: Dios te salve María, Llena eres de Gracias, el Señor está contigo

Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.  Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.»  María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios.»  Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

Lc 1, 39 - 56 Bendita tu eres entre todas las Mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús  

En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá;  entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno.  ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!»Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor  y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre  y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes.  A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada. Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia como había anunciado a nuestros padres - en favor de Abraham y de su linaje por los siglos.» María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa.

Juan capítulo 2: Santa María Madre de Dios, Ruega por nosotros pecadores, ahora y en la Hora de Nuestra Muerte

Amén

 

Tres días después se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: «No tienen vino.» Jesús le responde: «¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora.» Dice su madre a los sirvientes: «Haced lo que él os diga.» Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas cada una. Les dice Jesús: «Llenad las tinajas de agua.» Y las llenaron hasta arriba. «Sacadlo ahora, les dice, y llevadlo al maestresala.»

Jn 19, 26-27 Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.

Cristo que enseñó honrar Padre y Madre, no negó nunca el favor de su Madre y dió vino en la fiesta de Bodas, y nos la entregó como Madre en el discípulo amado, aquel que fué capaz de seguirlo hasta en la cruz. A ella, podemos decirle que Ruege por nosotros ante su Hijo en la hora de nuestra Muerte.

Santo Rosario.

No es invención antojadiza de la Iglesia, el el inmenso amor del cristiano de orar con María, y con la Sagrada Escritura, meditando el santo rosario, mirando a Cristo para ser como Cristo:

Misterios Gozosos. Recuerdan el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios: la anunciación, el nacimiento y los principales episodios de la vida de Jesús Niño; desde luego hacen mención de los momentos en los que María es también protagonista. Se rezan los días lunes; sólo quien ama con intensidad a Jesucristo y quiere ser radical en cumplir su palabra, podrá orar y meditar estos misterios. los Misterios Gozosos son:


· La anunciación del Angel a María y la Encarnación del Hijo de Dios en Ella (Lc 1, 26-38)
· La visita de la Virgen María a su prima Isabel (Lc 1, 39-56)
· El Nacimiento del Hijo de Dios en Belén (Lc 2, 1-20)
· La presentación del Niño Jesús en el Templo de Jerusalén (Lc 2, 22-40)
· La Virgen María y San José encuentran al Niño Jesús en el templo, después de haberlo perdido (Lc 2, 41-52)

Misterios Luminosos. ( Rosarium Virginis Mariae )Pasando de la infancia y de la vida de Nazaret a la vida pública de Jesús, la contemplación nos lleva a los misterios que se pueden llamar de manera especial "misterios de luz". En realidad, todo el misterio de Cristo es luz. Él es "la luz del mundo" (Jn 8, 12). Pero esta dimensión se manifiesta sobre todo en los años de la vida pública, cuando anuncia el evangelio del Reino. Se rezan los días Jueves;se pueden señalar:

 
· Su Bautismo en el Jordán; ( Mt 3, 17)
· Su autorrevelación en las bodas de Caná; ( Jn 2, 1-12 )
· Su anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión; ( Mc 1, 15 )
· Su Transfiguración; ( Lc 9, 35 )
· La institución de la Eucaristía, expresión sacramental del misterio pascual.( Jn13, 1 )
 

Misterios Dolorosos. Recuerdan los momentos más significativos de la Pasión y Muerte del Señor: desde la Oración de Jesús en el Huerto de los Olivos, hasta su Crucifixión y Muerte con la Virgen María al pié de la Cruz. Se rezan los martes y viernes; los misterios Dolorosos son:
· La Oración y agonía de Jesús en el Huerto de Getsemaní (Mc 14, 32-42)
· Los azotes que recibió Nuestro Señor Jesucristo, atado a una columna la noche de la Pasión (Mc 15, 1-5)
· La coronación de espinas de Nuestro Señor Jesucristo (Mc 15, 16-20)
· El camino de Jesucristo hacia el Calvario, cargando la Cruz (Mc 15, 21-28)
· La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo (Mc 15, 29-39)

Misterios Gloriosos. Recuerdan el triunfo de Jesús sobre la muerte: su Resurrección, el inicio de la Iglesia y la glorificación de María su Santísima Madre. Se rezan los días miércoles, sábado y domingo; los misterios Gloriosos son:
· La triunfante Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo (Mt 28, 1-8)
· La Ascensión de Jesús al cielo (Hch 1, 6-11)
· La venida del Espíritu Santo sobre la Virgen María y los Apóstoles (Hch 2, 1-13)
· La asunción de la Virgen María en cuerpo y alma al cielo (Ap 12, 1)
· La Coronación de la Santísima Virgen María como Reina del Cielo (Lc 1, 46-50)

 

 

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